la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 31 de enero de 2026

San Cristóbal. Las orejas fueron para De Miranda y Colombo en la segunda de "San Sebastián" / por Jesús Ramírez "El Tato"

A hombros David de Miranda y Jesús Enrique Colombo

Este sábado tercera de feria para terna de extraordinarios banderilleros Manuel Escribano, "El Fandi" Jesús Enrique Colombo con toros de "San Antonio.

Jesús Ramírez "El Tato"
Notiferias / Fotos Golfredo Rojas
El comportamiento desigual de los toros con el hierro de "Los Aranguez", acabó con la racha triunfal en San Cristóbal del diestro español Emilio de Justo pese a los esfuerzos del espada cacereño. Entre tanto, el debutante David de Miranda se alzaba con dos trofeos y Jesús Enrique Colombo también duplicaba premios para salir a hombros.

Larga y tediosa la corrida que registró medio aforo con disfrute en los tendidos de alegría ferial.

Emilio de Justo se fue en blanco

Los triunfos consecutivos de Emilio de Justo acá, se cortaron hoy con astados de medias arrancadas, apencados al piso, que buscaban más la huida que el combate. Con semejante género solo destacó la voluntad del espada tratando de lograr muletazos imposibles. La espada tampoco estuvo certera siendo silenciada su labor en ambos.


David de Miranda dos orejas

El fino torero de Huelva le correspondió en primer lugar un astado manejable que el hispano, con entrega y torerismo supo llevar con temple en naturales de buen gusto, a los que habían antecedido cinco muletazos por alto de hinojos. Buen gusto logrado con entrega y decisión, exprimiendo el último muletazo. Lo despenó de estocada entera y recibió las dos orejas después que sorpresivamente ordenaron la vuelta al ruedo a "Río tinto".
El quinto fue un mansote, parado que rehuía hasta de su sombra. Vanos esfuerzos toreros para despachar pronto reinando el silencio

Don Juan Lamarca visitante de lujo, el general Martínez Campos y Jesús Colombo

Colombo dos orejas

El espada tachirense todo entrega, recibió con afarolado de rodillas al tercero de la tarde, para luego lucirse en trío de verónicas. La plaza fue un hervidero de emoción en tres pares de banderillas, el último al violín espectacular. El tachirense muy rápido despertó la conexión con el público, dándole importancia al astado en serie de derechazos, luego los naturales con la emoción atrapada en la arena sin dejar las manoletinas como colofón para dejar luego estocada de rápido efecto, y recibir dos orejas y para que no faltara nada, una vuelta al ruedo también al negro "Torpedo".

La faena del sexto fue de entrega y ganas, superando el comportamiento del astado caroreño sin dejar tiempos muertos, midiendo los tiempos en derechazos de aguante fundiendo juventud con entrega desmedida. Varios viajes con el acero impidieron cualquier premio auricular.

La puerta grande estaba ganada, y entre volandas salió de la plaza con David de Miranda bajo la luz artificial y el bullicio general

En las cuadrillas destacó puyaso de Carlos Alzate, banderillas de José Ortega, Abrahan Neiro y "Piedrita" y en la brega diligente Gerson Guerrero y Juan José Girón.

Este sábado tercera de feria para terna de extraordinarios banderilleros Manuel Escribano, "El Fandi" y Jesús Enrique Colombo con toros de "San Antonio.

Se presenta la séptima Corrida de toros del Renacimiento en Baeza

La Feria Internacional del Turismo (FITUR) ha sido escenario de la presentación del cartel de la VII Corrida del Renacimiento que se celebrará el 11 de abril en la plaza de toros de Baeza, en la que se anuncian Alejandro Talavante, Emilio de Justo y el que fuera alumno de la escuela taurina local Pedro Gallego, que tomará la alternativa, quienes lidiarán una corrida de Victoriano del Río.

Por primera vez en sus 134 años de historia la monumental plaza de toros de Baeza acogerá la alternativa de un nuevo matador de toros. Con este gesto, tanto el Ayuntamiento de Baeza, como Tauroemoción, apuestan por las jóvenes promesas de la provincia jiennense, a la vez que arropan la labor que desarrolla la Escuela Taurina municipal.

Pedro Gallego, que tomará la alternativa, explicó la tremenda ilusión que le hace estar presente en un cartel de máximo nivel. «Hubo una serie de circunstancias en mi carrera y en mi vida que me unieron mucho con Baeza, desde que era pequeño. Además, quiero recalcar que esta alternativa la vivo como una oportunidad en la que mi carrera se puede impulsar»

viernes, 30 de enero de 2026

Iglesia, izquierda y patronal / por Javier Torres


'..Entrar a España de forma ilegal tiene premio. La primera consecuencia será el reagrupamiento familiar, así que la cifra de Funcas se queda corta. En un año más de un millón de extranjeros tendrá papeles. Luego vendrá el derecho a voto en las municipales y después en las generales..'

Iglesia, izquierda y patronal

Javier Torres
España colapsa y hasta la rojigualda que luce en Colón aparece rajada por el temporal. Nos acordamos, mientras los limpiaparabrisas retiran la nieve del coche, de las predicciones que apuntaban a uno de los inviernos más cálidos y secos. Tal es el signo de nuestra época, que hasta las agencias meteorológicas están colonizadas de ideología y chamanismo climático. Del casi segundo gran apagón, ni pío.

La borrasca Kristin azota la península un día después de que el Consejo de Ministros apruebe la penúltima regularización masiva de inmigrantes. No son medio millón como dice Moncloa, sino 830.000 los que –según Funcas– obtendrán papeles. Entrar a España de forma ilegal tiene premio. La primera consecuencia será el reagrupamiento familiar, así que la cifra de Funcas se queda corta. En un año más de un millón de extranjeros tendrá papeles. Luego vendrá el derecho a voto en las municipales y después en las generales. Y así hasta completar nuevas regularizaciones en un país donde la población nacida en el extranjero alcanzará muy pronto los once millones. ¡Once millones!, por eso el gorrito de papel de aluminio hemos de ponérselo a quienes niegan el reemplazo poblacional, que no es una teoría alocada de cuatro chalados en redes, sino una de las patas del sistema. Once millones equivalen a la población de Andalucía, Extremadura y Canarias juntas.

Pero antes de todo eso los españoles –los últimos de la fila– siguen dándose de bruces con unos servicios públicos colapsados y una sanidad donde Larra reaparece con el vuelva usted mañana. La vivienda es imposible y los barrios irreconocibles porque el efecto llamada, que es el fondo de la cuestión, masifica las ciudades y erosiona nuestra identidad. También hay consecuencias económicas. Dispara la demanda en un mercado con el paro juvenil más alto de Europa y, como la mano de obra importada es barata, precariza los salarios de los nacionales.

El sistema necesita seguir chupando la sangre a las masas de inmigrantes para regocijo de la patronal, pero ni la izquierda ni la Iglesia pueden decir estas cosas. Así que para contentar a sus distintas parroquias Alberto Garzón habla de justicia y monseñor Argüello de dignidad humana. Antonio Garamendi –burguesía Neguri, estudios en Deusto, CEOE de cuna–, se aprieta el nudo de la corbata, carraspea y hace como que no está en el mismo barco que socialistas y podemitas (oh, cielos, me parece fatal que el decreto se apruebe sin pasar por el Congreso… como si él preguntase alguna vez a los trabajadores).

Aquí conviene detenerse. No hay una sola patronal en el mundo en contra de la inmigración masiva. Derecha del dinero e izquierda antinacional van de la mano. Por eso las regularizaciones masivas las han aprobado desde el PP hasta Podemos y don PSOE, a carcajada limpia, mantiene un pie en la moqueta y otro en la barricada. Es la santísima trinidad del régimen: patronal, Iglesia vende cruces e izquierda vende obreros. Todos de la mano, que me quedo sin comer.

Ha circulado estos días una cita de Santo Tomás de Aquino sobre la cuestión migratoria: sólo deben acceder a la ciudadanía los de segunda y tercera generación tras abrazar la religión del país de acogida. De lo contrario, los recién llegados «no estando arraigados en el amor al bien público, podrían atentar contra el pueblo». No lo escucharemos en COPE.

La confusión generalizada es el pegamento del régimen que de vez en cuando nos distrae con trampantojos. A veces gritan mucho y hacen como que se enfadan, como Rufián; en otras ocasiones se disfrazan de miliciano, como Uclés, y eso nos recuerda que en la izquierda todo es atrezo desde el 78. ¿Sabía usted que el programa de Cintora cuesta más dinero que el presupuesto anual de la Casa Real? La izquierda es hoy un gigantesco felpudo de las oligarquías que destruye el estado del bienestar y traiciona a los trabajadores autóctonos desde el BOE.

Entretanto, a esta pantomima tampoco podía faltar el PP, que ahora se hace la estrecha con Mercosur y las regularizaciones masivas. Aznar dio papeles a más de medio millón e introdujo la figura del arraigo en la ley de extranjería, desde entonces un coladero. Feijoo lleva cuatro años en Madrid y aún cree que todo es una cortina de humo, menos lo suyo, claro. Es más fácil ver a un portero meter un gol en el último minuto que al PP sin cambiarse de chaqueta.

Con razón cada vez son menos los que miran a Europa buscando un mesías. Von der Leyen anuncia un acuerdo de libre comercio (sic) y movilidad (sic) con la India. Gana la industria farmacéutica europea a cambio de inundar nuestro mercado de baratijas fabricadas con mano de obra esclava. Nos prometen que sólo llegarán «talentos indios» porque siempre llegan los mejores, como vemos en calles y estadísticas policiales.

Me pica todo el cuerpo, quién sabe si no es el sarampión.

Venezuela. Marco Pérez abre la Puerta Grande en la primera de San Sebastián / por Víctor Ramírez "Vitico"


'..La novillera Olga Casado dejó más dudas que certezas en una actuación desconcertante..'

Marco Pérez abre la Puerta Grande en la primera de San Sebastián

Víctor Ramírez "Vitico"
Marco Pérez abrió la Puerta Grande en la primera de la feria de San Sebastián, una noche en la que destacó el venezolano Antonio Suárez con una actuación seria y con proyección. El encierro de la casa Molina Colmenares tuvo sus dificultades pero fue interesante.

Antonio Suárez abrió plaza con un toro con movilidad pero que le puso a prueba por sus constantes cambios de ritmo, regalaba una embestida buena y en la siguiente rebañaba o se quedaba debajo haciendo hilo. Suárez le toreó con temple y buenas maneras, destacando algunos muletazos muy buenos con la mano derecha, tocando con precisión y llevando largo al ejemplar que con diferentes ritmos e inercias era de los que hacen dudar a cualquiera. Unas manoletinas de cierre ceñidas dieron paso a pinchazo y estocada, negando el palco la oreja. 

Trofeo que si paseó del cuarto en un trasteo de menor entidad que su primero, no obstante el torero volvió a demostrar oficio y un notable avance en su forma de estar delante del toro. Es de destacar las extraordinarias medias verónicas de cierre en el saludo a ambos toros por cierto, y ya en este cuarto que brindó al gran beisbolista Oswaldo Guillén, afrontó las dificultades con valor y técnica, sin mucha brillantez porque el toro no la permitía pero si con gusto, estética y cabeza. Un espadazo puso en sus manos la oreja. 

Marco Pérez pagó con el fallo a espadas en su primero el intento de forzar un indulto a todas luces improcedente con un primer toro que simplemente se movió sin decir gran cosa. Al alargar la faena el noble "Truhán" se aconchó en tablas haciendo sudar tinta al joven salmantino. Pérez había estado muy bien con el capote en unos delantales torerísimos y en el quite por chicuelinas de manos bajas dejó claro que su manejo del capote ha mejorado notablemente. Muleta en mano aprovechó la movilidad noblota del jabonero para ligar una faena variada, que abrió con dos péndulos en los medios muy quieto que ya le pusieron al público de su lado. El trasteo tuvo pasajes brillantes en varios muletazos largos y buenos, acompasando con la cintura y el pecho, destacando los espléndidos pases de pecho. Tenía en sus manos el par de orejas que desperdició por querer buscar lo que no se podía encontrar. 

En el quinto le bastó con abrir la faena de rodillas y hacer gala de su notable oficio para encadenar series de muletazos por ambos pitones, algunos muy buenos, otros sin mensaje pero con la habilidad de jugar con las alturas e inercias, manejando con precisión de relojero cuando enganchar por delante al toro o simplemente dejarlo pasar sin molestarlo cuando con la cara a media altura no decía nada. Una estocada fue la guinda del pastel.

La novillera Olga Casado dejó más dudas que certezas en una actuación desconcertante. Con su muy terciado primero lanceó bien a la verónica tras saludarlo con dos faroles de pie y por momentos se acopló a un "Napoleón" que se rindió muy pronto. Casado le dio muchos pases pero sin sentirse ni dejar mensaje. Con toda la voluntad del mundo Olga cumplió pero con la espada se perdió en un laberinto de dudas que debe resolver cuanto antes. 

En el sexto, más hecho y fuerte que el anterior, Casado cumplió con el capote simplemente. Visiblemente incómoda con la encastada embestida de "Coloreto", se enfrascó en una larga faena con muchos pases, alguno de ellos muy bueno como los de inicio a pies juntos para abrir trasteo pero luego su labor fue bajando de tono.  En esta ocasión estuvo breve con el acero  y le fue concedida una oreja.

Ficha de la corrida 

San Cristóbal 

Plaza de toros "Hugo Domingo Molina

Jueves 29 de enero.

Media entrada en noche fresca.

Un toro de El Prado (1°) difícil. Toros y novillos de Rancho Grande, correctamente presentados salvo el muy terciado tercer novillo, de juego complicado.

Pesos: 445, 430,350,435,470 y 360 kg.

Antonio Suárez, de negro y plata: Vuelta tras petición y oreja.

Marco Pérez, de verde manzana y oro: Palmas tras aviso y dos orejas. Salió a hombros.

Novillera Olga Casado, de grana y oro: Silencio tras aviso y oreja tras aviso.

Las cuadrillas cumplieron con eficacia, destacando en la brega Gerson Guerrero y en banderillas Carlos Pizzuto.

Marco Pérez debutó en Venezuela como matador de toros con "Truhán" n° 22, jabonero. Olga Casado se presentó en San Cristóbal con "Napoleón" n° 20, negro

Marco Pérez abre la Puerta Grande en el inicio de la FISS 2026 / por Carlos Alexis Rivera

Marco Pérez / Fotos Luis Cobaría

Por: Carlos Alexis Rivera
Notiferias/San Cristóbal 30 Enero 2026
La edición 2026 de la Feria Internacional de San Sebastián arrancó con una corrida mixta nocturna de balance positivo en la Plaza de Toros de Pueblo Nuevo. Con más de media entrada en los tendidos y un clima favorable, se lidiaron astados de los herederos de Hugo Domingo Molina (uno de El Prado y cinco de Rancho Grande), de juego dispar pero que permitieron el lucimiento, destacando especialmente el corrido en quinto lugar.

Antonio Suárez: Oficio y firma local  
El torero de la casa, Antonio Suárez, dejó constancia de su evolución técnica. En su primero, un ejemplar que permitió el toreo de cercanías, Suárez cuajó series de muletazos largos, rematando con elegancia a la cadera. El mal uso de los aceros tras un pinchazo inicial dejó su labor en una vuelta al ruedo tras petición.


Con el segundo de su lote, el tachirense salió a asegurar el triunfo. Ante un toro con transmisión, Suárez impuso su mando con una faena de poder y firmeza. Tras una estocada entera, paseó una oreja de ley.


Marco Pérez: Un debut soñado

El salmantino Marco Pérez ratificó por qué es el nombre del momento. En su primer turno mostró una entrega absoluta, aprovechando la nobleza del ejemplar por el pitón derecho, aunque la espada le privó de tocar pelo.

Lo mejor de la noche llegó con el quinto, el toro de la corrida. Pérez entendió las distancias y los tiempos, cuajando una faena de gran calado en los tendidos por ambos pitones. Tras un espadazo certero, el palco presidencial concedió las dos orejas, asegurando su salida por la Puerta Grande en su presentación en San Cristóbal.

Olga Casado: Disposición y firmeza

 

La novillera madrileña Olga Casado conectó rápidamente con el soberano. Su primero fue un ejemplar deslucido que se rajó pronto, obligándola a abreviar tras intentar sacar agua de un pozo seco. 
En el último de la noche, un toro colorado, Casado mostró su mejor versión por el pitón derecho. Pese a que la faena careció de continuidad por la condición del astado, su determinación en la suerte suprema fue clave. Cobró un gran espadazo y, tras sonar un aviso, le fue concedida una oreja.

Ficha del festejo:

Antonio Suárez (azabache y plata) Vuelta al rueda tras aviso y oreja

Marco Pérez (manzana y oro) Palmas tras aviso y 2 orejas

Olga Casado ( Grana y Oro) Palmas tras aviso y oreja

 

Marco Pérez

Cuán largo me lo fiais / por Carlos Esteban

'..Lo que tenemos delante no es un error que vaya a afectarnos durante unos pocos años; es algo que cambiará la composición de nuestra nación, de lo que es España, para las próximas generaciones, quizá para siempre, alterando los valores, lealtades y visiones del mundo del país en que vivirán nuestros descendientes. Es una sola generación arruinando una paciente labor de siglos...'

Cuán largo me lo fiais

Carlos Esteban
A la tristeza de nuestras perspectivas nacionales y la exasperación de ver los males avanzando sin que nadie a cargo quiera hacer nada para frenarlos hay que sumar, y no es cosa menor, la humillación.

Puestos a sufrir los desmanes del poderoso, hay un oscuro consuelo en que exista alguna grandeza en este, siquiera como genio del mal. Sufrir bajo la férula de Stalin fue sin duda terrible, pero menos vergonzoso que padecer los desmanes de un mindundi arribista como Sánchez, un trilero bastante más afín a Rinconete y Cortadillo que a Nerón.

En ‘Sonámbulos: Cómo Europa fue a la guerra en 1914’, el historiador Christopher Clark hace la crónica de los 37 días en que unos líderes que no querían la guerra acabaron precipitándola de un modo casi inconsciente. Y uno recuerda ese fatal sonambulismo hacia la perdición en nuestra civilización, caminando resueltamente hacia desastres perfectamente visibles y evitables en el horizonte inmediato.

La regularización de medio millón más de recién llegados, con garantías risibles, es algo que apenas nadie quiere en una ciudadanía ya abrumada con los muchos y graves males derivados de esta rápida sustitución demográfica. Y, sin embargo, pocos están dispuestos, en un régimen democrático, a dejar de lado consideraciones menores para evitar el desastre.

Lo que tenemos delante no es un error que vaya a afectarnos durante unos pocos años; es algo que cambiará la composición de nuestra nación, de lo que es España, para las próximas generaciones, quizá para siempre, alterando los valores, lealtades y visiones del mundo del país en que vivirán nuestros descendientes. Es una sola generación arruinando una paciente labor de siglos.

Y ni siquiera es algo tan oscuro que no pueda preverse, calcularse incluso. Son números, operaciones matemáticas sencillas, al alcance de cualquiera: tasas de natalidad comparativas, ritmo de penetración, capacidad de nuestro sistema de bienestar social.

Pero ni aún así conseguimos superar banderías ya más tribales, heredadas y emocionales, cercanas al fervor futbolístico, que producto de una reflexión ideológica. Es la ceguera que fomenta el propio régimen de partidos de ignorar el largo plazo en favor de la mezquina ganancia inmediata y electoralista de «los nuestros».

Recordaba ayer en estas mismas páginas nuestro impagable Enrique García-Máiquez la ínfima calidad de quienes nos dirigen, la degradación de las élites. Y uno de los aspectos en que más se advierte esa putrefacción es en la aversión hacia lo grande y en la ceguera frente a las consecuencias que vayan más allá de unos meses.

La actitud de nuestros gobernantes con respecto al cambio demográfico, a dejar de ser lo que somos tan de golpe, es muchísimo más grave pero, en el fondo, la misma que afloró en la gota fría de Valencia o en el reciente desastre de Adamuz: un olvido de lo que llegará mañana y una concentración suicida en el inmediato beneficio político.

Algo que distingue al ser humano de los animales es, precisamente, su capacidad de prever y de sacrificar beneficios presentes menores por un bien mayor en el futuro. Así se construyeron no sólo catedrales que tardaron generaciones en terminarse, sino también redes de infraestructuras más prosaicas pero extraordinariamente convenientes.

Hoy nos estamos condenando, a ojos abiertos, a un futuro no sólo peor, sino más ajeno; no a un estar más desagradable, sino a un ser otra cosa, a un dejar de ser.

jueves, 29 de enero de 2026

Hughes. Benfica, 4; Real Madrid, 2. Adiós al topocho


Como un niño

'..El Benfica, aunque ibérico, no jugaba por hacer la puñeta al Madrid. Lo hacía para clasificarse y en el descuento, contra nueve, en un córner, lo consiguió con un remate de su portero, que subió con más perplejidad que otra cosa. Eran las energías mourinhistas, vistas ahora desde el otro lado..'

Hughes. Benfica, 4; Real Madrid, 2. Adiós al topocho

Hughes

Pura Golosina Deportiva

Un gran club, una gran afición, un gran palmarés. El Benfica hacía una exhibición antes del partido. El Estadio de la Luz se hacía un poco Metropolitano (menos luz, más tiniebla) y sólo faltaba el águila del club que bajara y se posara en el hombro de Vinicius.

El Benfica tenía auténtica skin in the game. El Madrid también, pero nos enteramos al final del partido. Su capitán era Otamendi, con la pinta conseguida de salir de un correccional de Bukele, y su entrenador Mourinho: la motivaçao estaba garantizada.

En el túnel de vestuarios, entre la gente, como un antiguo amor en medio de la avenida, aparecía Él. Mourinho, elegante y canoso bajo la lluvia, sosegado su espíritu de contradicción. Abrazó a Arbeloa, que parece un santo de Zurbarán.

El Madrid salió audaz, En los primeros minutos, casi dirigía Huijsen y Courtois era líbero. La construcción la completaba Güler. Ése era el triángulo de la lucidez, aunque lo que más pitaba era Asencio que, como llovía tantísimo, hacía tackling con aquaplaning: el aquatackling. Se le veía feliz como chiquillo.

Pero pronto vimos signos funestos: una ocasión del Benfica y pérdidas en los primeros intentos de Bellingham.

El Benfica jugaba en un 4-2-3-1 y los pivotes ya los hubiera querido Trump para su ICE.

La agresividad de unos y otros era distinta, y eso se vio en un balón aéreo entre Otamendi y Huijsen, dos masculinidades colisionaban y estaba claro quién se llevaba la peor parte.

Huijsen es holandés, holandés condenado a ser juzgado por ojos españoles.

Mourinho veía el partido con su estilo característico, como si bajara a pasear al perro y éste (el perro, el partido) parara a echar una meadita.

Lleva años Mou con equipos formados por jugadores desconocidos con nombres como Schjelderup, nombre de estornudo.

Al cuarto de hora, llegó un susto en forma de penalti. Hubo una polémica, en cuyo transcurso veíamos todo el rato a Otamendi sobre el árbitro. La consulta al VAR dio la razón al Madrid, pero ya había quedado claro el peligro de Sudakov y Prestianni, argentino pequeñito al que Courtois, poco después, le sacó con las yemas de los dedos un gol cantado.

El partido era serio, duro, intenso. Separaba a los hombres de los niños. Como esa categoría del sub23. Los de menos, apenas estaban, Mastantuono, por ejemplo, y sólo los mayores (Valverde, Bellingham, Asencio) se mantenían en pie. Guler luchaba con su calidad: un pase a Bellingham, un chut potente...

Al poco llegó el gol del Madrid. Se sintió que llegaba de la nada porque el pase lo daba Asencio, muy bueno, a la cabeza de Mbappé, que se lo había casi dictado. Fue un gran cabezazo. Antes del gol había tenido el Madrid unos segundos largos de toque, así que de la Nada absoluta no venía.

El 0-1 trajo su momento de euforia aprovechada para posesiones y combinaciones estériles y de ese optimismo precario se salió con un contragolpe enérgico del Benfica, muy mourinho. La jugada llegaba, como llegaría todo, por la izquierda madridista, la jurisdicción de Carreras, que saldrá en la foto como el culpable sin serlo del todo. Atacaba un benfiquista y Asencio, último hombre, decidió, sin sentido alguno, marcarse un aquatackling en el que quedó atrapado; no sólo eso: al querer incorporarse con su irritante brío, tropezó, de modo que le dio toda la ventaja al rival, que pasó al otro lado por donde llegaba Schjelderup, por supuesto solísimo. Su remate no lo hizo solo, pues Mourinho remataba con él en la banda.

Vinieron minutos de ahogo: Valverde, viendo el percal de Asencio, se hizo también líbero y cortó alguna jugada; Barreiro perdonó otro gol clarísimo en un córner (esos goles que lo son ópticos) y el Madrid entero ya daba señales de ahogo.

Mbappé lo intentaba con un individualismo de pingüino ante la montaña y se dolía, se tiraba al suelo. ¿Qué le habrá pasado? Se repetía la imagen intentado detectar el daño y el locutor Maldini repetía: ahí, ahí, como si supiera el frame exacto.

Mbappé se hizo el muerto un buen rato, como si diese lo mismo que estuviese o que no y a Vinicius no le importó porque, con el compañero yacente, siguió intentando su batalla contra el mundo. El Madrid era, pues, tan carajal arriba como abajo.

Por eso el 2-1, en el descuento de la primera parte, llegó de penalti injusto sobre Otamendi (que lleva la culpabilidad inscrita en la piel) pero no se sintió del todo inmerecido.

El Madrid se fue al descanso sin tener seguro su acceso al top 8 que sonaba topocho y así quedará: el topocho.

Del descanso el Benfica salió presionando muchísimo y en el Madrid todo lo planteaba Mbappé, cuya velocidad dejaba en evidencia al resto. A su pase cruzado como extremo derecho no llegó Vinicius.

El ritmo era similar y pronto llegó el 3-1, otro contragolpe, el del estornudo otra vez ante Asencio, que mucho ruido defensivo y pocas nueces. El pase había sido de Prestianni.

La defensa era criticable, pero el mediocampo ya había quedado reducido a nada.

Arbeloa dejó la penitencia zurbaraniana y movió el banquillo: Camavinga y Rodrygo, y el equipo quizás mejoró un poco, aunque el gol, el 3-2, tuvo algo de arranque sucesivo de genialidades: la evolución de Bellingham, Güler como siempre, y el remate perfecto de Mbappé, raso y ajustado, todo matemático.

Mientras Mou celebraba lo suyo poniendo los brazos como un Corcovado, el gol no se notó en el rostro de Arbeloa, cuyo trabajo consiste en parte en mantener los 90 minutos la misma cara, una forma de estoicismo facial. Da la impresión de que está concentrado en no mover un músculo, como cuando queremos no reírnos.

Dentro de lo que cabe entender como un proceso natural de maduración, Huijsen le arreó una hostia a Pavlidis (perdòn por el lenguaje, impropio de puragolosina, pero se hace por el bien del jugador).

El Madrid exhaló sus últimos hálitos pero en el infierno presionante lisboeta, se vio que Güler y Bellingham, ni nadie entre los demás, es capaz de adherencia a la pelota, de mantenerla, de tenerla, de quedársela un poquito, que es el primer fundamento futbolístico de la infancia. Cuando se empieza a jugar al fútbol, jugar bien es quedarse para uno la pelota. Luego ya llega el gol, pero es posterior.

Güler es pase, sin acarreo; y Bellingham es acarreo. Son un punto y una coma, una semipausa.

El Madrid iba otra vez, como tantos meses ya en Europa, detrás de la pelota, pero informe, sin forma, como una estela muriente tras la bola del cometa. Cómo será la cosa que en el 74 (lo apunté) Asencio intentó la jugada individual, movido por no sé qué extraordinario sentido de la autoestima o quizás como en ese estertor suicida del soldado que se ve solo en el campo de batalla.

Arbeloa salió de la contemplación ataráxica con una tanda de cambios rara: entraban Alaba, Cestero y Brahim, y el que se iba no era ninguno de los estelares sino Güler, que al irse lanzó su particular purqué: siempre yo.

De Arbeloa se podría decir lo que se dijo de Alonso: que no se atreve; aunque cuando Alonso se atrevió también se lo criticaron.

Estos cambios abrieron las puertas a un desastre distinto. Había cosas ya malas: Valverde de solucionador en todos los puestos, Courtois salvando goles, Mbappé con un individualismo como de afrancesado llegado a la España ajena de los Austrias. No era serio su personalismo, ni serio era el horror de Vinicius, del que ya vemos más su gesto enfadado de pez abisal que sus filigranas... Pero llegó un caos extrafutbolístico, una forma distinta de anarquía.

Primero Asencio fue expulsado por no medir, que es su gran dificultad. No mide. No es inmenso, sino inmensor.

Luego se autoexpulsó Rodrygo, de nuevo en el terreno de lo disciplinario.

Y al Madrid se le vieron de repente, tras unas semanas de felicidad pactada, los desperfectos, los de siempre y alguno más. Eran como humedades apareciendo después de la manita de pintura. Alguna humedad era Cara de Bélmez.

El Madrid de Arbeloa se queda, en pocos días, fuera de la Copa y fuera del Topocho. Parece que Zidane, lo que se dice Zidane, no es.

El Benfica, aunque ibérico, no jugaba por hacer la puñeta al Madrid. Lo hacía para clasificarse y en el descuento, contra nueve, en un córner, lo consiguió con un remate de su portero, que subió con más perplejidad que otra cosa. Eran las energías mourinhistas, vistas ahora desde el otro lado.